


Estos posavasos de cerámica se inspiran en la herencia visual de las tradiciones de diseño celta e irlandesa. Un nudo de la trinidad se encuentra centrado en un borde trenzado sobre marrón oscuro, donde la triple espiral representa ciclos eternos. Un ciervo de perfil luce un intrincado nudo en su cuerpo, con sus astas elevándose majestuosamente. Una cruz celta exhibe los característicos patrones de anillos y entrelazados que definen las cruces altas irlandesas. Un arpa irlandesa en verde bosque rinde homenaje al símbolo nacional. Un triskelion (tres espirales que giran desde un punto central) aparece en marrón oscuro, uno de los símbolos celtas más antiguos. El árbol de la vida completa el conjunto, con raíces y ramas entrelazadas en un borde circular, en verde sobre crema.