


Este juego de posavasos de cerámica traslada el mundo de Tiziano (Tiziano Vecellio) a la vida cotidiana. Cada pieza reproduce un momento diferente de su universo renacentista: cuerpos mitológicos en movimiento, intensidad devocional, retratos nobles y drama pastoral, capturando la calidez, la profundidad y la claridad emocional que definen su obra.
La paleta de colores es inconfundiblemente tiziana: tonos de piel brillantes, verdes profundos, azules crepusculares y rojos intensos, con una suave luz. Reducidas al formato de mosaico, estas escenas resultan íntimas y táctiles, como fragmentos tomados de un palacio veneciano en lugar de las lejanas paredes de un museo.