


Seis posavasos de cerámica que combinan la elegancia barroca con la energía de los años 70. Cada pieza presenta un patrón ornamental diferente: medallones simétricos, hojas de acanto en espiral, arreglos de flores de lis y delicados detalles decorativos, en un cálido naranja quemado sobre un blanco impecable. Los diseños evocan las tradiciones europeas del damasco, pero ese naranja saturado les confiere un marcado carácter retro, el tipo de color que encontrarías en papel pintado vintage y cocinas con un toque dorado.
Esta paleta transmite calidez y nostalgia sin resultar anticuada. El naranja es terroso y sobrio, a medio camino entre el terracota y el mandarina, dando vida a los patrones formales.