


Seis posavasos de cerámica que exploran la línea, el ritmo y el espacio negativo a través de patrones geométricos contundentes. Cada pieza presenta un lenguaje visual diferente: cuadrículas precisas, óvalos entrelazados, ondas ondulantes, cuentas verticales, formas enlazadas, curvas fluidas, todo ello en un cálido amarillo mostaza sobre un fondo negro intenso. Los patrones cambian entre el primer plano y el fondo según el color que se enfoque, creando un sutil juego óptico.
Esta paleta transmite sofisticación y calidez. El mostaza es terroso y sobrio, entre dorado y ocre, mientras que el negro aporta una definición nítida y un toque contemporáneo. Juntos crean dramatismo sin resultar pesados, audacia sin ser estridentes.